Este viernes 20 de febrero, el barrio La Orilla se vestirá de febreros para honrar la memoria de quien fuera el guardián de una tradición de tres siglos. La comunidad de la Villa de Pomán celebrará la vida y el legado del «Cacique Ancestral» de la comparsa Los Copleros.
La Villa de Pomán se prepara para una jornada de profunda significación cultural. Organizada por sus familiares, la «Tradicional Chaya de Don José» dará inicio a las 18 horas en la calle Mendoza del barrio La Orilla. Con entrada libre y gratuita, el evento se perfila como un acto de estricta justicia histórica para Don José Bonifacio Carrizo, un hombre que fue mucho más que un animador del carnaval: fue el custodio de una mística milenaria.
Un linaje de 300 años
Nacido el 13 de mayo de 1940 en Colana, y radicado luego en la Villa de Pomán, Don José llevó con honor el mando de cacique que le fuera transmitido por sus abuelos y bisabuelos. Al frente de «Los Copleros de Pomán», una de las comparsas más antiguas de la Argentina, mantuvo viva una pauta cultural que se remonta a unos 300 años.
Este ritual místico, heredado de los pueblos amerindios de la región —como los Pomanes, Pajonales, Mutquines y Sijanes—, encontró en Carrizo a su defensor más férreo. Durante 64 años ininterrumpidos, Don José cargó con el sudor y el peso de los trajes y sombreros tradicionales, asegurando que las coplas y vidalas de los antiguos no se perdieran en el olvido.
El rugido de la memoria
La chaya de este viernes no solo será un espacio de harina y albahaca, sino un reconocimiento a la responsabilidad y el respeto con los que el Cacique supo guiar a sus compañeros. Su figura representa la memoria viva de los pueblos originarios del NOA, que año tras año se hace presente en cada rincón de la Villa.
Cartelera artística confirmada:
Gusty Soria
Los Gallos
Juan Manuel Quintero
Comparsa Los Copleros (con su histórico despliegue)
Ángel Cruz
Siboney
Marcelo Santillán
La invitación está abierta a todo el pueblo de Pomán y departamentos vecinos, para compartir una tarde de identidad y cultura, manteniendo encendida la llama que Don José Bonifacio Carrizo protegió durante toda su vida.

