Estela del Valle Herrera, propietaria de una edificación ubicada en la ciudad de Belén, decidió donar su herencia paterna a la Universidad Nacional de Catamarca con el objetivo de que la institución la utilice para beneficiar a los jóvenes estudiantes de la zona.
“Estamos muy felices y sabemos que va a ser de gran utilidad”, comentó Estela. Su hija, Yamila Gáname, quien acompañó a la mujer en el encuentro, agregó que en 1985 la familia entera se mudó desde Belén a la ciudad de Catamarca para que ella y sus siete hermanos puedan acceder a estudios superiores. “Ella (por su madre) sabe del sacrificio que significa tener que venir desde el interior a la capital, así que dona su herencia, que es su casa paterna para que los jóvenes de Belén tengan la oportunidad de acceder a un futuro mejor”.
Con respecto a la situación actual por la que atraviesan las universidades argentinas, Yamila manifestó que “nosotros somos los primeros profesionales de la familia, por lo que nos parece muy triste que se desfinancie la universidad pública, porque es quitar oportunidades a las generaciones que vienen”.
El acto, presidido por el rector de la UNCA, Ing. Oscar Arellano y el vicerrector, Ing. Carlos Savio, se concretó en el Rectorado, donde la propietaria del inmueble donado mantuvo una charla amena con los presentes, a quienes les relató anécdotas de su padre y propietario original de la casa, Manuel “Rubio” Herrera, el reconocido poeta y músico belicho, un gran representante de la cultura del interior provincial.

